Las características en general del arte Olmeca se destaca, por sobre otros, por los rasgos particulares que estos implementaron. Uno de los factores más importantes son sus esculturas, ya que por medio de estas lograron expresarse. De hecho este tipo de expresión dejo un legado fundamental, el cual ha servido para comprender a la civilización.

Muchas de sus costumbres, emblemas y signos han quedado estampadas en diferentes esculturas.  Con distintos tamaños, pero con formas específicas, se puede distinguir las figuras Olmecas muy fácilmente de entre otras poblaciones. El uso de algunas formas y diseños les permitieron contar historias a través de sus manos.

Temas en las esculturas

Las diferentes esculturas de la cultura Olmeca han destacado por los temas variados que las mismas representan. Muchos de ellas representaban la magia que envolvía todo lo que los rodeaba, desde la naturaleza hasta sus actividades cotidiana. Por esta razón, más que dividirlos por temática, se pueden estratificar por el tamaño de sus representaciones.

La mayoría de sus representaciones esculturales se basaban en el hombre. Por este motivo se cree que muchas de sus figuras están basadas en personas reales de la época. Entre las más emblemáticas de este género están las Cabezas Colosales Olmecas, con más de 2 metros de alto. Alrededor de estas imágenes se especula que representaban enemigos, dioses o jefes de su población.

También se enfocaban en lo natural, plasmando diferentes elementos de su entorno como los animales que encontraban en sus recorridos. Aunque igualmente existen esculturas que manejan lo sobrenatural, sobre todo los dioses, ya que combinaban ambos elementos como parte de sus creencias. Este tipo de prácticas eran mucho más pequeñas y eran las que comúnmente comerciaban con otras civilizaciones.

Materiales

En cuanto a los materiales que usaron las esculturas de la cultura Olmeca se encuentra una gran variedad. Esta civilización tenía la ventaja de poder encontrar, o intercambiar, diferentes productos que les permitían concretar sus obras. A medida que la población fue avanzando pudieron aprovechar cada uno de estos para realizar figuras emblemáticas.

Los materiales que usaban dependían mucho del tipo de figura que estos querían realizar. Por este motivo las esculturas monumentales o de gran tamaño tenían elementos comunes entre ellas. De los más usados estaban la piedra basáltica, andesita y la obsidiana, características por ser fáciles de obtener. Igualmente se tiene registro de figuras con andesita, basalto y roca caliza, a pesar de no ser naturales de las zonas que habitaron.

Cuando las esculturas representaban a las divinidades que veneraban usaban materia prima más específica y de mayor vistosidad. Esto por querer exaltar el valor que tenían ciertos dioses para ellos, enfatizando los rasgos por los que los consideraban grandiosos. La serpentina, jade, cuarzo, hematina y jadeíta eran bastante característicos, sobre todo en sus estatuillas de menor tamaño.

Muchos de los materiales eran obtenidos por el intercambio con otras culturas. Por esta razón aprovechaban la agricultura para conseguir productos naturales, los cuales comerciaban por piedras de mayor valor. Estos elementos son los que figuran en sus representaciones más características o emblemáticas.

La complejidad con la que manejaron cada uno de los materiales que usaron es estudiada hasta la fecha. La precisión de los rasgos es admirado por artistas y científicos debido a que no se ha determinado como lo lograban. Por este motivo el legado Olmeca en cuanto a la escultura es valorado y analizado en todo el mundo.